Una mano de pintura
Un blog en el cual no escribís hace mucho tiempo es como una casa muy antigua que no habitas. Cada tanto la pasas a ver para ver que sus paredes siguen ahí, que la pintura se cayo pero todavía sigue aguantando. Encontras viejas fotos que despiertan un millón de sensaciones, el clásico ¿te acordas? o como fue que termine escribiendo esto, las sonrisas se te caen al piso y los recuerdos no dejan de cesar.
Empiezas a recordar como construiste tú casa, letra por letra, sabes que tus ladrillos se llaman post y hay algunos más fuertes y otros más débiles. Pero igual siempre serán tus ladrillos queridos, que sostienen tu casa. Esta se ubica en el País de Obolog, una región sin ubicación especifica pero que está enmarcada dentro de los límites del planeta Internet.
Corres a la parte de arriba donde sabes que hay ladrillos que esconden un secreto, están codificados de tal manera que solo vos podes encontrar los significados. Acá es donde tus post funciona como la química más simple, en la sencilla unión de las letras creas elementos solo reconocibles por vos, una especie de alquimista que codifica sus secretos para que solo sean accesibles a él y muy pocos a su alrededor.
Esta casa tiene una característica importante, la puerta nunca tiene llave. Todos pueden ingresar sin pedir permiso y hasta dejar una firma en algunos de los ladrillos. Tenes firmas de todos los estilos, el que insulta porque su capacidad mental está limitada, el que promueve hermosas discusiones y puntos de vista diferentes que hacen enriquecer toda la casa y por ultimo aquellos que expresan su cariño de muchas maneras. Todas las firmas te dan la posibilidad de contactarte con ellos para que también visites su casa, en el mundo de internet todos tienen su DNI con la diferencia que en ese planeta se llama IP. Me ha tocado ver muchas otras casas, cada una tiene un estilo propio, góticas, mágicas, otras en la cuales se practica brujería, disparatadas, excesivamente desordenadas y viceversa, pasionales, filosóficas, musicales...y así podría seguir hasta ocupar toda la memoria que pueda llegar a tener internet. Pero como tengo una reunión en un rato me tengo que apurar y seguir visitando mi casa ya que no se cuando voy a volver.
Me voy directo al sótano donde se esconden algunas cosas que deje hace mucho tiempo, lo curioso es que siempre lo que dejamos en algún lado de la casa nos va a acompañar. Por más que los tires al inframundo virtual allí siempre van a estar, son parte de nuestra vida y de la casa. Miro esos ladrillos que solo son oscuros porque no tuvieron la posibilidad de ver el sol como los de arriba. Me siento en una vieja silla construida por bits y prendo una vela hecha de algún post que nunca termine por vago. Me doy cuenta que toda la casa es inflamable, nuca sentí la tentación de prenderla fuego, pero cuando firme el contrato con la constructora OBOLOG.COM siempre me dijeron que tenia la opción de "DAR DE BAJA ESTE BLOG". Siempre prense que mi patrimonio digital no está a la venta y prenderlo fuego me es imposible, en alguna ocasión se me cruzo la idea por la cabeza pero sería como matar las ideas que una vez tuve, mi casa aunque está un poco descuidada siempre va a estar ahí. Es normal ver viajeros que se adentran en tierras desconocidas predicando una nueva religión y hermosa religión llamada 2.0. Algunos de estos se pierden y yo tengo la esperanza que quizás un día entren en mi casa y utilicen toda la información que hay fundida en los ladrillos, capaz esto los orienta más hacia el lugar donde quieren ir. Lo digo por experiencia propia, yo en muchas ocasiones he entrado en otras casas en busca de consejo e información, tuve la suerte de no solo encontrar información sino también a sus creadores con los cuales hemos compartido una taza de café virtual hoy más allá de la distancia sigo en contacto.
Bueno ahora debo presionar el click que me envíe hacia la tierra de los mail, una nación muy particular también pero hoy no puedo contarles mucho. Solo pasaba a dar una mano de pintura a la casa, de esta manera quedara más linda y atractiva.
EPIS



