Anteojos Sucios
Anteojos sucios
¿Vos sabes los que significa ser miope?, bueno Ismael lo sabía, era uno de esos adolescentes que si no tienen sus anteojos era capaz de confundir un perro con una vaca. No te rías, además estoy casi seguro que algunas tuviste una de esas raras confusiones.
Desde chico había llevado sus anteojos, pero era tan descuidado con ellos que siempre estaban sucios, uno de esos días una amiga lo intimo a que se limpiara esas gafas, el hizo caso a regañadientes ya que sentía que estaba viendo bien, entonces no le dio importancia.
Hay personas que se sienten seguros con un auto o con una ropa determinada, su seguridad residía en tener los anteojos puestos, de alguna manera a través de ellas todo adquiría una forma determinada, aunque al llevarlas siempre sucias las formas era medio distorsionadas.
Un día mientras salía a correr, como de costumbre, sin darse cuenta tropezó y se rompió sus preciados anteojos, al principio el raspón de la pierna le dolía mas, pero cuando se avivo de lo que le había pasado entro en pánico terrible, todo a su alrededor era muy borroso, las caras de las personas estaban tan borrosas que no supo qué hacer, acostumbrado a una manera de vivir de pronto se encontró con que todo no era como él pensaba.
Justo ese día se le había ocurrido hacerse el maratonista olímpico y estaba muy lejos de su casa, tanteo en los bolsillos pero no encontró ni una moneda para el bondi, lo único que podía hacer era caminar hacia su casa, los primeros pasos en los cuales no podía ver el camino le resultaban los más difíciles. No estaba ciego pero quería sus anteojos aunque estuvieran sucios, si bien no eran perfectos le daba la posibilidad de ver más o menos las formas del mundo.
Por alguna extraña razón se acordó de Platón y su famoso mito de las cavernas, se empezó a preguntar cómo cambia el mundo detrás un par de vidrios, de tanto pensar y pensar casi lo atropella un auto, por eso empezó a tener un poquito más de cuidados.
La confianza iba creciendo a medida que se animaba a dar los pasos, no tener los anteojos no era una razón para quedarse estancado, esperando que alguien lo llevase de la mano hasta su casa. No solo combatía contra su vista sino que además el calor después de haber corrido tanto se hacía sentir.
Por alguna razón extraña cuando le faltan pocas cuadras se dijo a si mismo que necesitaba correr, supo que existen momentos en los cuales hay que correr a ciegas, no siempre vamos a ser tan afortunados de tener un par de anteojos para que nos aclaren las cosas.
Después de toda su mini aventura llego a su casa en donde puedo recuperar sus par de repuesto, que si bien no tenían la graduación que necesitaba le servirían hasta que vaya a la oftalmóloga y le hiciese unos nuevos.
Que hacemos cuando no podemos ver el camino, esta borroso y no tenemos nada que lo aclare, como logramos encontrar el rumbo dentro de lo que muchas veces no podemos ver hasta haber transitado muchos kilómetros por el camino...
También entender la importancia de mantener en estado nuestras herramientas ya que si no las cuidamos pueden darnos una falsa perspectiva de la realidad.
Aquella organización que pueda "ver" los cambios a tiempo será la única que pueda triunfar.
Gracias ELo por la idea..

